
Dicen que “nadie es profeta en su tierra”, pero la abogada Carolina Giraldo regresó a la ciudad de Manizales para ponerse al frente de la Contraloría Municipal, luego de un exitoso paso por el Tolima, que marcó -para bien- la manera de ejercer control y vigilancia sobre lo público.
Giraldo Velásquez, protagonista de una loable correría que la llevó a trabajar en campo como contralora departamental de la ‘tierra firme’, fortaleció los procesos que velan por la correcta ejecución de los recursos y se encargó de recuperar dineros que, sin su ‘batuta’, habrían acabado en bolsillos ajenos.
Arrasó en ‘La Perla del Ruiz’
Ahora, tras finalizar con ‘broche de oro’ en el Tolima, continuará resguardando el erario, pero desde la capital de Caldas, en donde arrasó a sus contrincantes durante un ejercicio de elección que la llevó a recibir el respaldo de 18 de los 19 concejales que hacen parte de esa corporación.
El aplastante guiño que le entregaron en el cabildo, da cuenta de las capacidades de una profesional que robustece el control fiscal y que encuentra en las auditorías una herramienta para encaminar, por la delgada línea de la transparencia, el quehacer de las autoridades territoriales.

A todo señor, todo honor
Cuando llegó al Tolima, impulsada únicamente por su hoja de vida y sin el padrinazgo de una casa política, Carolina Giraldo recibió el visto bueno de 11 diputados en la Asamblea y, desde entonces, se empezó a ganar un reconocimiento que ya la deja en el ‘radar’ nacional.
La nueva contralora de Manizales tiene una especialización en Administración Pública, y es magister en Derecho Administrativo. Además, acumula cerca de 20 años de experiencia en diferentes instituciones que hacen parte de los sectores público y privado.
Perfil altamente técnico
Basta con echarle una ojeada superficial a los recortes de prensa para recordar cómo, con una puntuación de 88,88 sobre 100, la contralora ganó el concurso que adelantó la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia cuando iba a quedar vacante el organismo de control en el Tolima.
‘Buen viento y buena mar’ para una profesional que enaltece el papel de las mujeres en lo público, y que defiende ‘a capa y espada’ los recursos en las regiones.