
El histórico jefe del Partido Liberal en el Tolima, Mauricio Jaramillo Martínez, tomó la decisión de abandonar el ‘barco rojo’ en medio de serias diferencias con la representante Olga Beatriz González. Sin embargo, la renuncia, que ya se venía ‘cocinando’, se cristalizó tras la reunión que hubo en Interlaken este viernes.
En un encuentro con más tensión que cordialidad, las partes llegaron prevenidas por la desbandada que generó la escogencia -a ‘pupitrazo’- de Gentil Gómez como candidato para las atípicas en Melgar. Muy pocos podrían predecir, que entregarle el coaval a un hombre distinto a Francisco Bermúdez, apoyado por la dirigencia local con el visto bueno de la parlamentaria, ocasionaría una crisis de inmensas proporciones, la cual sacudió al Directorio Nacional en cabeza del expresidente César Gaviria.
De hecho, hasta la Revista Semana se ocupó de registrar en sus páginas la polémica suscitada en el seno del liberalismo tolimense, citando al exsenador Jaramillo e informando sobre el episodio en Melgar.

“La controversia se desató luego de que la representante a la Cámara Olga Beatriz González, quien había respaldado al exconcejal Francisco Bermúdez, cambiara de postura y le otorgara el coaval al también exconcejal Gentil Gómez” informó Semana.
Y continúa: “La decisión ha generado un profundo malestar entre varios sectores del liberalismo tolimense, quienes acusan a González de desconocer los acuerdos y las decisiones adoptadas por las bases del partido en Melgar.”
El ‘hervidero’ de Interlaken
Dicen que las paredes ‘rugieron’ en la casa liberal de Ibagué, y que el ‘sermón’ que tuvo que padecer Olga Beatriz -entre lágrimas- por ningunear a quienes lideran el partido en Melgar, estuvo alimentado por voces de rechazo de diputados y dirigentes que hoy todavía no conciben que Gentil Gómez , sin ‘remar’ históricamente en el liberalismo, recibiera la ‘bendición’ con el auspicio de la congresista.
Así las cosas, en medio de la decepción y un reclamo respetuoso, Jaramillo le entregó las riendas por completo a la representante que, consciente de la grave pérdida, también reconoció que su aspiración a la Cámara de Representantes quedaba en ‘veremos’, sin lista y sin umbral.
Olga B. también carga un enorme piano sobre sus hombros: la dirigencia le reclama los pocos espacios gestionados en el gobierno Petro para el liberalismo raizal. Pese a que el Presidente ha sido generoso con la legisladora, ella optó por priorizar a su círculo familiar y de amigos, para los cargos claves asignados al partido en el departamento.
La era Olga B.
Quedará para la historia que en la era Olga B., Mauricio Jaramillo renunció al Partido Liberal el cual construyó durante décadas en el departamento, y la organización ‘roja’ se hundió en la peor crisis política de todos los tiempos. ‘Mamá Ibagué’ se convirtió en antagonista dentro de un triste capítulo que debilita a la estructura de cara a las legislativas y regionales.
“No he sido ni seré nunca cómplice de la degradación de los valores liberales. Mis orígenes, mis convicciones y mi historia dentro del partido, no admiten el silencio y la indiferencia frente a una dirección arbitraria, injusta y penosa”, escribió Mauricio Jaramillo en el oficio dirigido a Gaviria.

Mientras Mauricio Jaramillo aterriza en el Pacto Histórico junto a su hermano Guillermo Alfonso, la representante Olga Beatriz González se queda sola contra el mundo, recogiendo los pedazos de un partido histórico en el Tolima. Una colectividad que hace unos años era la fuerza política mayoritaria en la región, hoy se reduce a la mínima expresión, exponiéndose a perder por primera vez en la historia su presencia en el Congreso de la República