¡No sean malitos!

julio 27, 2021
Junto a las demandas sociales acumuladas que han volcado a cientos de jóvenes y ciudadanos a las calles se ha acentuado también un malestar creciente frente a las prácticas de vieja usanza en la política, que se traducen en desaprobación hacia las instituciones y falta de credibilidad en quienes ocupan los cargos públicos.

En el Tolima, el gobierno seccional anunció procesos de diálogo en procura de la unidad, escenarios para la conversación que a ciencia cierta parecieran haber sido más propaganda que realidad, al menos en términos de resultados tangibles.

Sin embargo, mientras los ánimos estaban más agitados ocurrieron un par de hechos que enrarecieron el ambiente y que justo encarnan mucho de eso que los colombianos hoy reprochan, pero que terminaron pasando desapercibidos.

Cierto es que las relaciones entre la Asamblea Departamental y el ejecutivo no han gozado de buena salud, desde que se quebraron las mayorías, hecho agravado con la recomposición de las fuerzas en la duma que acabaron por revitalizar a la oposición.

El primer round en el combate fue justo para los asambleístas que en marzo de este año negaron las facultades especiales al Gobernador para comprometer recursos del presupuesto, petición que originalmente se había elevado hasta el mes de diciembre y que al final sólo fue concedida por dos meses, sujeta a un estricto ejercicio de control político de las inversiones.

Revancha

La espinita, al parecer, le quedó muy adentro al gobernador Ricardo Orozco quien a la primera oportunidad pasó factura por la misma vía.

Primero se negó a sancionar la ordenanza de iniciativa del asambleísta Marco Emilio Hincapié que por unanimidad habían aprobado los 15 diputados del Tolima para declarar como sujeto de derechos las cuencas de los ríos Gualí, Lagunilla, Recio y Totare.

Y apenas unos días después también objetó la creación del corredor biológico para la conservación y consolidación del oso de anteojos, danta de montaña, el león de montaña y la palma de cera en el Departamento, iniciativa del diputado Milton Restrepo, pero respaldada por el pleno de la corporación.

El 7 de mayo el tono de la confrontación escaló a otro nivel. Argumentando ausencia de sustento técnico en una votación de 8/7 los asambleístas dijeron no en primer debate al proyecto que pretendía autorizar al gobernador Ricardo Orozco para endeudarse y adquirir compromisos con cargo a vigencias futuras para la construcción del complejo acuático del parque deportivo.

La decisión sacó de casillas a Orozco quien en una bravuconada amenazó con redireccionar el recurso hacia otros proyectos.

Intervención del gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, en el inicio de obras del complejo de raquetas del Parque Deportivo.

Presión

Ahora el mandatario seccional pide públicamente celeridad a su junta directiva para aprobar en sesiones ordinarias un empréstito de 30 mil millones de pesos para compra de maquinaria amarilla apelando a la sorna con un  "No sean malitos" trasladando la responsabilidad y presión de la comunidad y los alcaldes a quienes parecieran ser sus "oponentes" y afirmando que les dará los créditos correspondientes a la hora de plasmar su firma en mérito a su contribución.

Más allá de los intereses y manejos burocráticos que aunque cuestionables terminaron normalizándose en la acción, más allá de la acostumbrada mermelada que aceita la maquinaria política, lo que queda de presente es un poco inteligente manejo de las relaciones institucionales y una ruptura de la comunicación entre el piso 10 del 'Palacio del Mango' y la Asamblea que debería por lo menos significar un costo político con cargo a la Secretaría General.

Al margen de esos intríngulis y falta de tacto, lo que no se puede, ni debe admitir es que el juego de monopolio y las demostraciones de poder, de unos y otros acaben por sacrificar los intereses comunes de los tolimenses en temas tan sensibles como la preservación del recurso hídrico, la conservación de ecosistemas frágiles amenazados como los bosques de Palma de Cera o en el otro caso dilatar inversiones necesarias para asegurar la movilidad y competitividad del sector agropecuario.

Pero lo más inconcebible es que sean los electores quienes deban pedirle a aquellos que llevan años haciendo política, a quienes simplemente se les encomendó su representación avalando criterios de idoneidad, hagan bien su trabajo, privilegien las soluciones políticas en pro del bienestar de las verdaderas mayorías que están en la ciudadanía y no de sus apetitos, sus egos, sus ambiciones o cálculos electoreros.

Si aún no han entendido de qué se trata la resistencia de los ciudadanos en las calles, si creen que la cosa no es con ustedes y si todavía no han percibido que también son parte del problema, al Gobernador y los diputados les vendría bien tomarse un respiro para parar, pensar y avanzar.

Hágannos ese favor, ¡No sean malitos!

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