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Ni “toconbar”, ni barretismo

septiembre 4, 2022
El Pacto Histórico no puede cometer el error de ser “segundón” en una alianza con la política tradicional, bajo la consigna de destronar a la poderosa y muy cuestionada casa barretista.

La alianza coyuntural de políticos tradicionales para derrotar al barretismo en las próximas elecciones regionales, representa un estancamiento para Ibagué y el departamento del Tolima, y un riesgo político que no pueden asumir los sectores alternativos que constituyen la base del Pacto Histórico.

La figura de Frente Amplio promovida por el presidente Petro, en términos muy generales, consiste en una alianza del bloque alternativo que ganó las elecciones tanto legislativas como presidenciales - el Pacto Histórico -, con diversas fuerzas de los partidos tradicionales – liberal, conservador, de la U-, con el objetivo de sacar adelante en el Congreso de la República las reformas prometidas en campaña: tributaria, agraria, pensional, a la salud, a la educación, etc.

De manera que las concesiones a los partidos tradicionales son el precio que deben pagar el presidente Petro y las fuerzas alternativas que conforman el Pacto Histórico, para hacer posibles las reformas que durante décadas ha reclamado - y por las que votó - el pueblo colombiano.

Pensar, por ingenuidad u oportunismo, que en lo territorial podría replicarse una figura similar alrededor de una alianza como el “toconbar” (todos contra Barreto), pone en riesgo la posibilidad de consolidar una agenda progresista en general, y un movimiento social y político regional de la misma naturaleza, en particular.

Primero, porque el llamado “toconbar” no convoca a un liderazgo alternativo, sino que es la suma de políticos tradicionales que han sido desplazados por un sector que consolidó el monopolio de la política tradicional en el Tolima; y segundo, porque no tiene una agenda programática y mucho menos una apuesta de transformación para el departamento.

De modo que reunirse alrededor del “toconbar”, es depositar la esperanza de cambio en un burdo enroque de la política tradicional. Es reeditar la vieja pelea de los gamonales políticos por el botín burocrático y presupuestal del estado a nivel subnacional.

En las pasadas elecciones legislativas, contra todo pronóstico, el Pacto Histórico fue la segunda fuerza electoral en el Tolima, y la primera en Ibagué: la lista a Cámara logró un escaño, y la lista nacional le abrió espacio a una Tolimense en el Senado.

Con representación en el Congreso y la Presidencia de la República, que permita el avance de los diálogos regionales y la inclusión efectiva del Tolima en el Plan Nacional de Desarrollo, hoy el Pacto Histórico tiene el reto de consolidarse en los municipios con candidaturas a alcaldías y listas a concejos, la confección de una lista a la Asamblea y la presentación de candidaturas propias y viables tanto a la Alcaldía de Ibagué como a la Gobernación del Tolima.

El Pacto Histórico no puede cometer el error de ser “segundón” en una alianza con la política tradicional del departamento, bajo la consigna de destronar a la poderosa y muy cuestionada casa barretista, sino que tiene la responsabilidad de proyectar liderazgos que representen una posibilidad real de cambio para el departamento del Tolima.

Que el Pacto Histórico se sume al “toconbar” implica sacrificar el momento político, el caudal electoral y la coherencia, así como la esperanza de quienes aún creen que se puede cambiar la política tolimense.

Camilo Andrés Padilla Zapata - Comunicador Social y Periodista

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