
Desde el municipio de Ortega, la gobernadora Adriana Magali Matiz volvió a enviar un contundente mensaje de unidad que resonó entre las bases conservadoras del departamento, reconoció abiertamente el liderazgo de Óscar Barreto Quiroga como principal referente de la organización, y destacó las buenas relaciones que mantiene con él.
“Nos sentimos orgullosos de él y le pido a Dios que le dé mucha salud”, expresó Matiz Vargas en un discurso que, cargado de sinceridad, también estuvo marcado por el protocolo propio de un escenario lleno de militantes de la estructura; donde se celebraba el cumpleaños del exalcalde Omar Carrillo. Sus palabras no pasaron desapercibidas y rápidamente generaron lecturas dentro y fuera del ‘Conservatismo’.

La foto de la unidad barretista, en Ortega.
Y es que más allá del mensaje institucional y políticamente correcto, en los alrededores del ‘Palacio del Mango’ se sigue hablando de una realidad que toma cada vez más fuerza: desde el interior del ‘Barretismo’ ha venido emergiendo una corriente propia que tiene como eje articulador a la gobernadora, y aunque no confronta o riñe con el equipo del senador Óscar Barreto, sí reconfigura el mapa del poder regional.
Esa naciente fuerza, ‘bautizada’ por algunos sectores como el ‘Matizismo’, ha logrado convocar incluso a líderes que históricamente no han estado alineados con Barreto Quiroga. Se trata de una convergencia política que amplía el espectro de apoyos de la mandataria y la posiciona como una figura determinante en las decisiones electorales futuras del departamento.
La consolidación de ese liderazgo quedó en evidencia con la elección de Guillermo Ignacio Alvira el pasado mes de marzo, un resultado que muchos interpretan como una demostración concreta del músculo electoral que hoy rodea a Matiz Vargas. Pero esa fortaleza no ha derivado en fracturas dentro de la estructura barretista, sino que, por el contrario, parece coexistir con ella.

Miles de simpatizantes de la gobernadora - no barretistas - le inyectaron votos al conservatismo el 8 de marzo.
Dicho de otra manera, el ‘Barretismo’ de hoy parece lucir pálido sin la figura de Adriana Magali Matiz; su capacidad de sumar, su olfato para sellar acuerdos, su disciplina como militante y su destacada tarea en la gobernanza regional, han permitido mantener cohesionado un proyecto político que sabe que, de cara a las próximas elecciones regionales, la unidad será el único camino viable para sostener el poder.
La gobernadora ha demostrado que su liderazgo, lejos de la retórica y sin afanes de protagonismo, se traduce en votos “contantes y sonantes”, que definen elecciones.
El diputado Felipe Ferro aseguró que la “chipa” entre conservadores y uribistas es una “alianza natural” y necesaria para que la derecha no pierda la gobernación. Ya no se puede hablar solo de barretismo; la convergencia de fuerzas y estructuras políticas, entorno a un candidato que convenza a todos, incluyendo a los ciudadanos, será la carta a jugar en 2027.
Ferro Lozano, dijo que “esa gran mujer como lo es la gobernadora” ha sido clave en la construcción de la unidad política que se proyecta hacia los próximos retos electorales. Mientras unos juegan parqués, Adriana Matiz va por su segundo ‘chico’ de ajedrez, después de la cátedra electoral en las legislativas.