
En medio del ‘ajedrez político’ que se perfila de cara a las elecciones regionales del próximo año, el ‘barretismo’ empezó a moverse con un objetivo claro: acercarse al Centro Democrático y explorar una eventual alianza que le permita consolidar su poder territorial.
A través del concejal Jorge Bolívar, principal precandidato a la Alcaldía de Ibagué, el senador Óscar Barreto activó buena parte de su estructura electoral a favor de la candidata Paloma Valencia, lo que podría significar, más allá de una coincidencia ideológica, un movimiento calculado que busca reciprocidad en el mediano plazo.
Pura estrategia
Bolívar encarna la proyección local del ‘barretismo’ y, al mismo tiempo, funciona como una carta de presentación ante el electorado afín al Centro Democrático. Su nombre traduce respaldo en el presente para la disputa presidencial, y retorno de votos en las regionales.
Y es que la intención de Barreto ya estaba ‘cantada’. Mientras se ‘cocinan’ apoyos en el marco presidencial, mañana se espera que el ‘uribismo’ le devuelva ‘honores’ en la intención de mantener el poder regional en la Gobernación, y recuperar el anhelado pero esquivo Palacio Municipal de Ibagué.

Bolívar y el barretismo, ‘jugados’ con la campaña de Paloma Valencia en el Tolima.
Disputa electoral
La inminente ‘chipa’ también responde al exponencial crecimiento de los sectores de izquierda que, con ‘aire en la camiseta’, ostentan la altísima votación obtenida el pasado 8 de marzo. Las alarmas están encendidas en un Partido Conservador que sigue viendo en la unión una necesidad estratégica para no ceder terreno.
Para Bolívar juega a favor, la imposibilidad de que Carlos Edward Osorio se baje de la Cámara para aspirar la Alcaldía. El concejal ahora es el nuevo mejor amigo de Holman Guevara, y ya está sudando la camiseta en la campaña presidencial del uribismo, visitando barrios, entregando volantes en las calles, organizando equipos, mejor dicho, le está probando finura al Centro Democrático, cosa que no hace el congresista reelecto.
Jorge Bolívar tiene más de 70 mil razones para no soltar su ganada nominación conservadora a la Alcaldía de Ibagué.