
La politóloga Laura Sarabia Torres presentó este 3 de julio su renuncia irrevocable al cargo de ministra de Relaciones Exteriores, luego de cinco meses al frente de la Cancillería.
En una carta dirigida al presidente Gustavo Petro, Sarabia explicó que su decisión fue producto de una “reflexión profunda” y motivada por desacuerdos con decisiones recientes del Gobierno, las cuales, según expresó, no comparte y no puede continuar defendiendo desde su posición.
“No se trata de diferencias menores, ni de quién tenga la razón, sino de un rumbo que no puedo respaldar”, expresó Sarabia en su misiva, en la que también destacó el vínculo profesional y personal construido con el mandatario, con quien ha trabajado desde el inicio del actual periodo presidencial.

La salida de Sarabia se produce en medio de un debate público por el manejo del contrato para la producción de pasaportes. La excanciller propuso la prórroga del contrato con la firma Thomas Greg & Sons por 11 meses, buscando evitar un posible desabastecimiento mientras se cerraba un nuevo acuerdo con la Casa de la Moneda de Portugal. No obstante, desde Presidencia, a través del jefe de gabinete Alfredo Saade, se tomó la decisión de entregar el proceso a la Imprenta Nacional, excluyendo a Sarabia de la determinación final.
El hecho generó tensión al interior del Gobierno, revelando fracturas en la toma de decisiones estratégicas, lo que habría sido el detonante de la dimisión de una de las funcionarias más cercanas al presidente Petro. Laura Sarabia venía de desempeñarse como jefa de Gabinete, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) y directora de Prosperidad Social, consolidando un papel clave en el Ejecutivo desde el comienzo del mandato.
En la carta de renuncia, la excanciller expresó agradecimiento por la confianza recibida durante más de una década de trabajo político junto al actual presidente, y aseguró que seguirá siendo una interlocutora dispuesta al diálogo desde otros espacios.
La renuncia de Sarabia representa una baja significativa para el equipo de gobierno, no solo por su cercanía con el presidente, sino también por el momento político en que se produce, en el último año de la administración Petro y en medio de ajustes clave en el gabinete.