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Editorial: La hora de la coherencia para los conservadores del Tolima

julio 29, 2026
La aspiración del tolimense Juan Carlos Wills al Consejo Nacional Electoral (CNE) dejó de ser únicamente una disputa interna del Partido Conservador, para convertirse en una ‘prueba de fuego’ para la bancada ‘azul’ del Tolima. Los dirigentes ‘pijaos’ tendrán que decidir si honran el discurso de unidad regional que han defendido durante años o si, por el contrario, terminan respaldando intereses políticos ajenos a la tierra, apoyando la candidatura de un foráneo en el organismo electoral.
Editorial

En política abundan los ‘discursos bonitos’ sobre la unidad, el sentido de pertenencia y la necesidad de defender los intereses de las regiones, pero esas consignas solo adquieren valor cuando llega el momento de tomar decisiones. Hoy, la bancada tolimense del Partido Conservador tiene la oportunidad de demostrar si lo que pregona en público, también lo practica cuando el tablero político exige definiciones.

Tras no alcanzar el objetivo de llegar al Senado de la República en las más recientes elecciones legislativas, Juan Carlos Wills vuelve a figurar en el escenario nacional. Ahora su nombre hace parte de la lista de aspirantes que el ‘conservatismo’ propone para ocupar una de las sillas del Consejo Nacional Electoral (CNE), un organismo de enorme importancia para la democracia colombiana.

Su aspiración, sin embargo, no depende únicamente del ‘lobby’ propio o de las directivas ‘azules’, sino que también estará marcada por el comportamiento de quienes representan al Tolima en las filas conservadoras, llamados a decidir si respaldan a un dirigente nacido en esta tierra o si optan por apoyar otra candidatura, como la del antioqueño Germán Blanco, cuyo nombre también suena con fuerza dentro de la colectividad.

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Juan Carlos Wills, excongresista oriundo de Ibagué

Es cierto que Wills viene de un traspié en lo electoral. Su regreso al Tolima para construir una plataforma hacia el Senado no produjo los resultados que se esperaban; ese episodio hace parte de la realidad reciente y no puede desconocerse, pero una derrota en las urnas no invalida, por sí sola, la posibilidad de ejercer un cargo de naturaleza institucional como el que hoy está en discusión. Lo que realmente está en juego es otro asunto: coherencia y lealtad con la región.

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Durante años, los dirigentes políticos de la ‘Tierra Firme’ han insistido en la necesidad de actuar unidos cuando se trata de defender los intereses del departamento. Han criticado, incluso, que la región pierda espacios de representación nacional por la incapacidad de sus propios líderes para cerrar filas alrededor de causas comunes. Por eso, hoy tienen la oportunidad de demostrar que ese discurso no era simplemente una consigna de campaña.

En los corrillos circulan versiones sobre un eventual respaldo de algunos sectores conservadores al ‘paisa’ Germán Blanco. Si ese termina siendo el camino, será inevitable que la opinión pública se pregunte qué quedó del llamado permanente a privilegiar el interés regional, porque si ni siquiera cuando un tolimense tiene opciones reales de acceder a un cargo de relevancia nacional existe unidad, ¿cuándo entonces?

No se trata de promover un regionalismo ciego, ni de sostener que el origen geográfico deba imponerse sobre cualquier consideración, y mucho menos de desconocer las capacidades de otros aspirantes. Se trata de exigir coherencia entre el discurso y la acción. Si durante años se ha reclamado mayor representación para el Tolima en los escenarios nacionales, resulta apenas lógico esperar que los primeros en respaldar a un candidato de la región sean quienes fueron elegidos con el voto de los tolimenses.

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El Partido Conservador tendrá la última palabra al momento de definir su candidato y, posteriormente, será la plenaria del Congreso la encargada de escoger al nuevo magistrado del CNE. Pero antes de esa decisión habrá un mensaje político imposible de ocultar: el que envíe la bancada conservadora del Tolima.

La pregunta es sencilla, aunque incómoda: ¿serán consecuentes con el discurso de unidad que tanto defienden o terminarán privilegiando cálculos e intereses políticos, dejando de lado a un dirigente de su propia tierra? La respuesta no solo definirá el futuro de Juan Carlos Wills; también pondrá a prueba la credibilidad de quienes, elección tras elección, le piden al Tolima votar unido, mientras que puertas adentro, parecen olvidar ese mismo principio.

Wills hizo un ejercicio decoroso en la campaña legislativa pasada: sin maquinarias, sin denigrar de nadie, sin apelar a ‘todo vale’, obtuvo cerca de 50.000 votos a nivel nacional, 8.000 de ellos en el Tolima. Esa forma de hacer política limpia y con altura, lo tienen cerca de llegar al Consejo Nacional Electoral. Ojalá sus paisanos en el Capitolio sean sus promotores y no sus verdugos.

Por: Editor Político Contrapeso

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