
En medio de un escenario de incertidumbre, el uribismo ha optado por flexibilizar las condiciones para elegir a su aspirante presidencial. A pesar de que inicialmente se había planteado usar una encuesta para determinar al candidato único, el partido anunció que ya no descarta otros mecanismos de elección.
Este giro se produjo luego de fuertes críticas entre los precandidatos, especialmente entre Miguel Uribe Londoño y María Fernanda Cabal, y del retiro de la empresa encuestadora AtlasIntel, cuyas encuestas estaban encargadas de definir el proceso.
El Centro Democrático ya no anunciará a su candidato en noviembre como se había previsto inicialmente. En un comunicado, el partido aclaró que podrá elegir entre uno o incluso dos aspirantes para su participación en la consulta interpartidista del 8 de marzo de 2026.
Esta reestructuración coincide con el difícil momento que atraviesa el partido: la muerte de Miguel Uribe Turbay ha alterado la hoja de ruta política y obliga a reorganizar las aspiraciones para el próximo ciclo electoral.
Los nombres que continúan en la disputa son los de María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín y Miguel Turbay.
Por su parte, el senador Andrés Guerra en una carta dirigida a Álvaro Uribe, al director del partido Gabriel Vallejo y otros líderes, confirmó que abandona su precandidatura presidencial. Señaló que su paso por la contienda fue “una montaña rusa emocional” y resaltó la importancia de la unidad dentro del partido.
En este contexto, Álvaro Uribe mantiene un papel central, su influencia sigue siendo decisiva para definir quién llevará la bandera del uribismo, especialmente tras las críticas a las encuestas y la tensión interna.