
Una reunión barretista celebrada el pasado viernes 19 de junio, en el restaurante ‘PAZ’ de Ibagué, puso al exgobernador Ricardo Orozco y el diputado Giovanny Molina a firmar un pacto verbal de respeto y acompañamiento mutuo, cuando se conozca la decisión definitiva en torno al aval para mantener el poder en el ‘Palacio del Mango’.
Como Óscar Barreto ya redujo únicamente a ellos dos la posibilidad de disputar su ‘bendición’ para el 2027, entonces ambos optaron por izar la ‘bandera blanca’ y, priorizando los intereses de la organización, prometieron respaldarse para que la candidatura, en manos de quien quede, termine recogiendo la voluntad popular de las mayorías.
La competencia interna seguirá, como lo propuso ‘El Altísimo’, pero sin duelo de egos y poniendo siempre por encima el bienestar general de una estructura que, amparada en su poderoso caudal electoral, no está dispuesta a soltar el mandato departamental una vez finalice el periodo de la gobernadora Adriana Magali Matiz.
De esa manera, también parece empezar a esfumarse la posibilidad de que el propio Óscar Barreto Quiroga vaya en cuerpo propio a los tarjetones, como se contempló hace algunos meses cuando el abanico interno de precandidatos aún no estaba plenamente definido y, mientras tanto, el ‘Progresismo’ local representaba una amenaza por lo hecho en las legislativas.
Contrapeso conoció que desde la otra orilla y con gestiones directas en Bogotá, el círculo más cercano al presidente Gustavo Petro sigue impulsando el nombre de Guillermo Alfonso Jaramillo como eventual candidato a la Gobernación del Tolima. La izquierda, al haber perdido la Casa de Nariño, ahora le apunta a lograr el mayor número posible de mandatos territoriales.
Otra historia se escribirá sobre la candidatura de Fernando Borja, otro general de ‘cuatro soles’ del barretismo, a quien la gobernadora Adriana Matiz no piensa cortarle las alas, como si parece estarlo haciendo el exsenador Óscar Barreto. Borja viene haciendo la tarea por el departamento, defendiendo el legado Matiz y socializando su nombre para la gobernación.
Molina, Orozco o Borja: esa es la cuestión.