
Miguel Ángel Barreto Castillo y José Elver Hernández Casas, en llave, dieron un contundente ‘golpe sobre la mesa’ al ‘enamorar’ a Magda Rocío Sánchez, una de las piezas primarias de la estructura barretista quien acarició los 9 mil votos durante las elecciones pasadas para la Asamblea del Tolima.
Sánchez Calderón se caracterizó por ser muy cercana al senador Óscar Barreto Quiroga, y aunque durante años hizo parte activa de esa estructura, como también coequipera del actual representante Gerardo Yepes, hoy decide irse para la orilla del ‘miguelismo’ y el ‘choquismo’.
El barretismo: ‘de más a menos’
Notablemente molesta por los incumplimientos de la casa barretista, Magda Rocío le ‘cogió la caña’ a la fórmula Miguel-‘Choco’ en aras de trabajar en ambas aspiraciones - pero ‘con el overol puesto’ - como una de las coordinadoras de campaña del senador en la zona norte del departamento.

Cerca de 9 mil votos obtuvo Magda Sánchez a la Asamblea en 2023. Hoy abraza la candidatura al senado de Miguel Barreto.
Sin embargo, Contrapeso conoció que ‘la gota que rebosó la copa’ fue el hecho de que la organización haya premiado, con un puesto en la lista conservadora a la Cámara, a la politóloga Adriana Avilés Alvarado, sin ningún antecedente electoral propio para mostrar.

La excandidata conservadora a la Asamblea, votará por ‘Choco’ a la Cámara en 2026.
El mismo malestar lo tiene la familia del empresario Miguel Fernando Castillo, fundador y propietario de Sheffy, la textilera que vistió por muchos años al Deportes Tolima. Su hija, Adriana Castillo, facturó más de 5 mil votos a la asamblea en 2023 y fue ninguneada por el equipo del senador Óscar Barreto.

Miguel Castillo y su hija Adriana Carolina, excandidata a la Asamblea con 5 mil votos, también votarán por la fórmula Choco-Miguel en 2026.
Hoy día, Magda Sánchez y Adriana Carolina Castillo, con 15 mil votos contantes y sonantes a la Asamblea en 2023, no solo votarán por Choco y Miguel Barreto el año entrante, sino que le propinan un golpe electoral de grandes proporciones a los intereses del ‘barretismo’, tanto en Cámara como en Senado.